Cómo evitar que te caiga un rayo

Hace un par de días, en Argentina quedamos impactados por la noticia de la caída de un rayo en una playa en Villa Gesell que causó cuatro muertes, por lo que es buen momento para difundir una serie de recomendaciones para evitar este tipo de tragedias.

No sirve el consejo tonto de evitar salir con lluvia, sino saber cómo protegerse cuando ya se está bajo la lluvia.

Más de la mitad de las muertes por impactos de rayos ocurren una vez que ha terminado la tormenta, por lo que recomiendan esperar unos 30 minutos en el interior de un recinto cerrado luego de escuchar el último trueno.

Además, aseguran que uno está en peligro si la diferencia de tiempo entre un rayo y el sonido del trueno posterior es de menos de 3 segundos. Esto se debe a que el trueno es el sonido que hace el rayo. Y si consideramos que el sonido viaja a 343 metros por segundo, evidentemente están cayendo rayos muy cerca…

Lo que recomiendan las autoridades es evitar estar parado cerca de cualquier tipo de lugares altos, campos abiertos, cultivos, praderas, campos de golf, porque en esos espacios uno se convierte en el pararrayos. Tampoco debajo de un árbol aislado en medio del campo, porque es un pararrayos natural que al recibir un rayo podría matarnos la llamarada y/o las esquirlas de madera y fragmentos de ramas que se desprendan violentamente por el golpe.

También alejarse de estructuras de metal, depósitos de agua, ríos, piscinas, lagos, el mar y cualquier masa de agua a cielo abierto. En caso de encontrarse en un lugar lleno de árboles, hay que alejarse de los más altos, ya que actúan como pararrayos. Nunca correr en espacios abiertos, y menos con la ropa mojada, porque se crea una turbulencia en el aire y una zona de convección que es ideal para atraer un rayo. En lo posible aislarse del suelo y de charcos o superficies mojadas.

Afirman que las grandes estructuras cerradas como una bodega, un galpón, un depósito, son más seguros que una estructura más pequeña o abierta (chozas, tiendas de campaña, carpas, son peligrosas), y que un buen refugio es simplemente quedarse dentro de un automóvil con las ventanas cerradas (y no por sus llantas de goma, sino por la estructura metálica). Cuando un rayo cae en un galpón o sobre un vehículo, su estructura metálica conduce la electricidad por fuera de la estructura hasta la tierra, ya que se produce un fenómeno conocido en física como Jaula de Faraday, donde el contenido de la estructura queda aislado e inalcanzable por la electricidad.

De todos modos, si nos encontramos en el interior de un recinto cerrado, los expertos recomiendan alejarse de marcos metálicos de puertas y ventanas, alejarse de cualquier dispositivo con cables como televisores, teléfonos de línea fija, electrodomésticos, y alejarse también de artículos que usen agua que provenga del exterior, duchas, lavamanos, lavaplatos, etc, ni lavarse las manos o tomar una ducha, porque la electricidad puede viajar por cables y tuberías.

Finalmente, si se está en medio de la nada y no tenemos cerca ningún recinto cerrado cercano, ni automóviles, ni árboles, ni nada, la mejor forma de minimizar el riesgo de ser golpeado por un rayo es reducir al mínimo el contacto con el suelo. De hecho, los Boy Scouts en Estados Unidos recomiendan una técnica sencilla: Pararse en un solo pie, pues incluso si te golpea un rayo, reducir al mínimo el contacto con el suelo disminuye las posibilidades de que la corriente golpee a un órgano del cuerpo.

La gente golpeada por un rayo muere comúnmente por paro cardio-respiratorio, electrocutada. Por lo que si estamos cerca de una víctima, es recomendable ponerla a resguardo, chequear el pulso, llamar a emergencias y hacerle RCP hasta que reaccione y/o llegue ayuda.

Un rayo puede producir graves quemaduras de tercer grado en la piel e incluso prender fuego la ropa, también causar lesiones en la retina produciendo ceguera temporal o permanente, y graves lesiones en el tímpano (por el impacto sónico, que puede alcanzar los 120 dB en cuestión de milisegundos) con sordera temporal o permanente. Y esto suponiendo que se pueda sobrevivir a la electrocución…

Link: ScienceDaily

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *